Entrevista a Valeria Bergalli, Editorial Minúscula (España)

0


Arriba, vídeo presentación realizado durante el I Encuentro Talento Editorial

 

Valeria Bergalli creció entre Argentina, Italia y Alemania. Vive en Cataluña desde finales de los años ochenta. Es antropóloga cultural, traductora y responsable de Minúscula, la editorial que fundó en 1999 en Barcelona, con el afán de publicar “libros singulares que hagan compañía”, y desde la que ha ayudado a dar a conocer obras de nombres destacados de la literatura universal como Victor Klemperer, Varlam Shalámov, Marisa Madieri, Annemarie Schwarzenbach, Anna Maria Ortese, Hans Keilson, Pierre Bergounioux o Giani Stuparich.

Tras su participación en la mesa redonda celebrada durante el I Encuentro Talento Editorial en Cartagena de Indias bajo el título El editor es la estrella: espacios editoriales para la ficción y la creación contemporánea. Proyectos consolidados, hemos realizado una entrevista a Valeria Bergalli para conocer mejor su valoración del panorama editorial actual y su labor editorial.

¿Cómo definiría su catálogo editorial y cuáles son sus criterios de selección?
Intentamos explorar campos de la narrativa y del ensayo no tan transitados y organizamos nuestro catálogo en cinco colecciones: Alexanderplatz, Paisajes narrados, Con vuelta de hoja, Tour de force y Microclimes. En ellas, los lectores encontrarán obras de narrativa y de ensayo literario, de distintas épocas y procedencias. Siempre nos ha apetecido construir un catálogo en el que puedan también tener un lugar autores singulares, cuya obra no se inscribe en una corriente determinada, escritores que han abierto territorios nuevos desde su condición de excéntricos. Tenemos muy presente la experiencia de aquellos lectores a los cuales les gusta «descubrir» autores nuevos, tener una intuición al coger un volumen en una librería y se sorprenden con sus páginas. Nos gusta esa sensación de sorpresa y lo que más deseamos es poder proporcionarla a los lectores de Minúscula. De hecho, confiamos en que la tengan al llevarse a casa un libro de Anna Maria Ortese, de Marisa Madieri, de Annemarie Schwarzenbach, de Hans Keilson, de Giani Stuparich, de Ilse Aichinger, de Jesús del Campo, de Svetislav Basara, de Ludwig Hohl…

¿Cómo valora el panorama editorial actual en su país?
Cuando empezamos, en 1999, no eran pocos los fenómenos preocupantes. Estoy pensando sobre todo en el ritmo desquiciado de rotación de los libros en las mesas de novedades, producto de la búsqueda de una tasa de beneficio más alta, atípica en el sector. La clave de ese incremento del ritmo hay que buscarla en las grandes empresas, tanto del campo de la edición como de la comercialización, que buscaron equiparar la tasa de beneficio de la industria del libro con la que obtendrían si se dedicaran a otras actividades. Ahora, varios años después, puede afirmarse que el impacto de la aplicación de esta dinámica ultracapitalista en el mundo de la cultura en general y de la edición en particular ha sido perjudicial. Ese ritmo desenfrenado es totalmente incompatible con el muchísimo más pausado, en muchos casos imprevisible, de los elementos que posibilitan a los lectores entrar en contacto con los libros. Y una de las consecuencias de ese incremento del ritmo de rotación es que debe hacerse un esfuerzo suplementario para que el necesario feedback entre libreros y editores –sobre todo entre los que comparten inquietudes y la misma vocación cultural- no quede únicamente en manos de la buena voluntad de unos y otros. Ahora bien, es indudable que en España la diversificación de la oferta editorial en el terreno literario se ha visto enriquecida en el último decenio por editoriales jóvenes que están menos sometidas a objetivos mercantiles, siguiendo la labor de los editores independientes veteranos. Y ese trabajo no sería el que es sin la existencia de una red de librerías que comparten esas inquietudes, esa sensibilidad. Poniéndonos en la piel de los lectores, una mayor oferta editorial es mucho más atractiva. No solo porque facilita el acceso a muchas obras que de otro modo no verían la luz, sino porque aumentan las posibilidades de que cada uno encuentre lo que considere mejor. Aunque no deja de ser sorprendente que un país con un índice de lectura tan bajo disponga de una oferta editorial tan grande y tan diversificada; me parece que ese es el reto con el que, tarde o temprano, habrá que enfrentarse: las editoriales más pequeñas nos dirigimos a un público lector que, en España, es forzosamente minoritario. Tanto juntos como separados, a editores y libreros independientes o con vocación cultural, o como se les quiera llamar, «socios implícitos» en definitiva, nos toca reflexionar acerca de cuál puede ser nuestro granito de arena en el proceso de creación de nuevos lectores. El futuro, lo sabemos, es una incógnita, pero también es el resultado de las decisiones que se toman en el presente.

¿Qué retos plantean los canales de distribución a día de hoy y cómo los encara su editorial?
Mi principal preocupación está relacionada con las dificultades que podrían tener que afrontar las librerías de fondo. Soy una gran defensora de las librerías, también como lugar de encuentro; me parece que las librerías representan lo mejor de la cultura urbana, son una de sus manifestaciones más logradas, aúnan introspección y sociabilidad. Todo aquello que pueda hacerse para mantenerlas o revitalizarlas me parece significativo. Entre tipos de librerías, la de fondo me parece un patrimonio al que no podemos renunciar.

¿Qué importancia tienen las publicaciones digitales en su catálogo?
Muy poca, de momento, pero estamos preparados para cualquier cambio que se produzca en ese terreno, aunque de momento nos parece que las cosas no van tan deprisa como algunos anunciaban hace algún tiempo…

¿Cuáles son las principales herramientas de comunicación y promoción del libro utilizadas por la editorial?
Las lectoras y los lectores. Aunque esta respuesta pueda resultar sorprendente, ellos son los que, de uno en uno, pasito a pasito, se han sentido atraídos por algún libro nuestro, han permanecido atentos a lo que publicamos, han depositado su confianza en nosotros, han regalado algún libro nuestro… y así nos han permitido llegar a los quince años de existencia. Si se me permite la distinción, en Minúscula siempre hemos apostado mucho por los «lectores cautivados» y nada por los «clientes-lectores cautivos», estos últimos piedra angular de ciertas teorías de la mercadotecnia.

 

Información general Editorial Minúscula
Editora: Valeria Bergalli
Localización: Barcelona
Número de trabajadores: 2
Tipo de catálogo: literario (narrativa y ensayo literario).
Tirada media: 2.500
Soportes: Mayoritariamente impreso.
Países donde se distribuyen sus publicaciones: Todo el mundo de habla castellana (y catalana en el caso de su colección en esa lengua).
Canales de venta de libros: distribuidores nacionales e internacionales
Página web
Perfiles en redes sociales:
Facebook de la editorial Minúscula
Twitter de la editorial Minúscula

Descargar ponencia de Valeria Bergalli en PDF aquí

Ver su participación en la ponencia “El editor es la estrella: espacios editoriales para la ficción y la creación contemporánea. Proyectos consolidados” aquí

Share.

Comments are closed.