Marcial Fernández, Ficticia Editorial (México)

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Marcial Fernández, Ficticia Editorial
(Ciudad de México, 1965) Posee estudios en Filosofía por la UNAM. Bajo el pseudónimo de Pepe Malasombra ha publicado varios libros de tauromaquia. Con su nombre, es autor de la novela Balas de salva, del microrrelatario Andy Watson: Contador de historias, del cuentario Los mariachis asesinos y del libro de literatura fragmentaria Un colibrí es el corazón de un dios que levita. Es fundador y editor de Ficticia Editorial, sello mexicano con 15 años de trayectoria especializado en cuentística contemporánea con un catálogo de alrededor de 150 libros. También es miembro del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (SNCA) de su país.

Tras su participación en el evento Perú, España, Colombia, México celebrado el 31 de enero de 2015 durante el III Encuentro Talento Editorial en el marco de Hay Festival Cartagena, Marcial responde a este breve cuestionario sobre Ficticia Editorial y la situación del libro en México.

¿Cómo definiría su catálogo editorial y cuáles son sus criterios de selección?
El catálogo de Ficticia Editorial se caracteriza por su especialización de cuento mexicano contemporáneo, aunque también contiene obras de cuentistas de otras latitudes y otros géneros literarios. El catálogo se compone a la fecha de alrededor de doscientos libros y más de cincuenta títulos convertidos en e-books, en una apuesta cien por ciento literaria que no le preocupa su parte comercial o las modas del momento. Así, los criterios de selección se rigen no por cuántos libros se puedan vender, sino por la calidad de los textos. Lo cual no quiere decir que nuestros libros no compitan en el mercado o que no nos importe que se vendan, sino sólo que es un proyecto a largo plazo y en constante gestación. Nuestros tirajes son cortos (de dos mil a mil ejemplares), reeditamos poco y, con el tiempo, lo más preciado del catálogo lo convertimos en e-book.

¿Cómo valora el panorama editorial actual en su país?
Aunque se publica mucha basura que se quiere hacer pasar por literatura, aunque hay más oferta que demanda, es decir, más escritores y libros que compradores para el sustento de una industria sana, se puede hablar de un panorama de excelencia en cuanto a lo literario. Tanto los corporativos trasnacionales como lo sellos alternativos o independientes —tal como es el caso de Ficticia como de una centena de editoriales pequeñas— tienen autores con el don de competir y sobresalir junto a cualquier literatura, sea del país que sea. Pero mientras las grandes empresas que, por cierto, son las que peores libros hacen en cuanto a cuidado de edición, dominen el mercado, la literatura “poco comercial” sólo se llega a conocer en un ámbito local.

¿Qué retos plantean los canales de distribución a día de hoy y cómo los encara su editorial?
El problema de las editoriales en México no es la distribución de libros en librerías, el espacio natural en donde se deben de vender dichas obras. El problema son las pocas librerías que existen en el país, saturadas de novedades —en donde las más de las veces el libro tiene dos meses de vida, que es lo que dura su exhibición en la mesa de novedades—, pues el demás espacio está cooptado por las empresas trasnacionales. Ficticia distribuye en toda la República y, además, tiene un portal (www.ficticia.com) en el que hay una librería virtual, tanto para comprar nuestros libros como e-books. También tenemos cierta presencia en España y solemos estar presentes en la ferias, ya sea nacionales, ya sean extranjeras.

¿Qué importancia tienen las publicaciones digitales en su catálogo?
Sirve para mantener un catálogo vivo y para que nuestros contenidos lleguen de manera casi instantánea a lugares lejanos. Pero la base de Ficticia, que, por cierto, inició hace más de tres lustros en internet, son las obras en soporte de papel, ya que consideramos al libro como arte-objeto.

¿Cuáles son las principales herramientas de comunicación y promoción del libro utilizadas por la editorial?
Apelamos a la afluencia de internautas en nuestro portal de internet, a la crítica literaria en los periódicos, a las entrevistas en la televisión, radio e internet que nos suelen hacer, así como a una página de Facebook y otra de twitter. Pero la mejor publicidad son nuestros contenidos y el cuidado de nuestros libros.

Descargar la ponencia de Marcial Fernández Perú, España, Colombia, México aquí

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